Hay outlooks que intentan asustar y outlooks que intentan animar. El que firma Craig Burelle, estratega macro de crédito de Loomis Sayles, en enero de 2026 no hace ni una cosa ni la otra: pone un escenario sobre la mesa y, sobre todo, dice de dónde va a venir la rentabilidad este año. Su tesis cabe en una frase: el mercado alcista de 2026 lo va a tirar el crecimiento de los beneficios, no la expansión de los múltiplos. Para una EAF como nosotros, que asesoramos carteras donde conviven renta fija y bolsa global, esa distinción no es semántica: cambia por completo qué se puede esperar y qué hay que vigilar.
El telón de fondo: políticas que aún no aprietan
El punto de partida de Loomis Sayles es que la política fiscal y la monetaria están lejos de ser restrictivas, y eso sostiene el apetito por el riesgo. Los ciclos de bajada de tipos de los bancos centrales se acercan a su final, pero el camino aún no se ha agotado: la casa espera que la Fed recorte al menos una vez más en la primera mitad de 2026, y anticipa una composición más dovish del consejo hacia mitad de año, cuando el Senado confirme previsiblemente a un nuevo presidente. El Banco de Inglaterra también bajaría al menos una vez; el BCE se mantendría en pausa; y el Banco de Japón parece encaminado a subir, pero no hasta más adelante en el año.
Con la probabilidad de recesión "no elevada", el escenario base es de economías creciendo cerca de su tendencia de largo plazo. Sobre ese telón se apoya el resto del informe: la inversión ligada a la inteligencia artificial debería impulsar el PIB global durante todo 2026, y aunque hay señales de cierta debilidad en el mercado laboral estadounidense, Loomis Sayles no las ve suficientes para descarrilar la expansión.
Beneficios: el motor del año
Si las políticas no aprietan, ¿de dónde sale el combustible? De los márgenes y los beneficios. La casa subraya que las corporaciones han hecho un buen trabajo manteniendo o ampliando sus márgenes de beneficio, y que el contexto de crecimiento, inflación e interés debería seguir apoyándolos.
Figura 1. Margen de beneficio (trailing 12 meses), por índice — Fuente: Loomis Sayles (MSCI, Bloomberg).
El gráfico de márgenes lo cuenta bien: el S&P 500 vuelve a estar a la cabeza, en el entorno del 14%, tras el pico extraordinario del MSCI Emerging Markets en 2020-2021 (que llegó a rozar el 19,5%). El MSCI ACWI y el MSCI Europa se mueven en torno al 11-12%, mientras que el MSCI Japón es el rezagado, oscilando alrededor del 8-10%. La fotografía es de márgenes cerca de máximos plurianuales en la mayoría de regiones, que es justo lo que sostiene la confianza en los beneficios.
Sobre esa base, las expectativas de crecimiento de beneficios son ambiciosas y, lo más interesante, cada vez más repartidas. Loomis Sayles ve potencial para que la mayoría de las compañías del S&P 500 crezcan a tasas de doble dígito en 2026, con las estimaciones de consenso del Russell 2000 (pequeña capitalización) apuntando a un fuerte rebote del 20%. Fuera de EE. UU., el consenso sugiere que los beneficios podrían crecer más de un 16% en MSCI Emerging Markets, un 9% en MSCI Europa y un 7% en MSCI Japón. La historia, insisten, ya no es solo estadounidense: los fundamentales están empujando los índices globales hacia máximos históricos.
Figura 2. MSCI ACWI ex-EE. UU.: nivel del índice y P/E forward — Fuente: Loomis Sayles (Bloomberg, MSCI).
Aquí aparece el matiz que da título a la pieza. El índice MSCI ACWI ex-EE. UU. cotiza cerca de máximos (en torno a 420 puntos), pero su P/E forward está alrededor de 16, apenas por encima de su media de cinco años (~15). Es decir: la bolsa internacional no está especialmente cara en términos de múltiplo. Por eso Loomis Sayles concluye que 2026 será un año en el que el crecimiento de beneficios, y no la expansión de múltiplos, impulse el comportamiento. Es una distinción clave para el inversor: cuando la subida la pagan los beneficios reales y no la disposición a pagar más caro, el suelo es más firme.
Crédito corporativo: el ciclo sigue en expansión
La especialidad de Burelle es el crédito, y ahí el mensaje es de fortaleza con disciplina. Basándose en el análisis bottom-up de su equipo de Credit Research, la casa estima que el 85% de las industrias del Bloomberg US Aggregate están en fase de expansión del ciclo de crédito —incluidas industrias sensibles al ciclo como bancos, minoristas y consumo, lo que considera un indicador cíclico positivo y prospectivo—.
No todo son buenas noticias: durante el último trimestre, la visión sobre márgenes y flujo de caja libre mejoró, pero los pronósticos sobre apalancamiento y política financiera se volvieron algo más preocupantes. El riesgo de rebaja de rating e impago existe, aunque la casa lo ve limitado: su tasa de impago esperada para el high yield estadounidense, derivada del marco de prima de riesgo de Loomis Sayles, es del 3,4%. La conclusión práctica: el crédito corporativo ofrecerá rentabilidades totales superiores a las de la deuda pública, con expectativas de exceso de retorno modestas en investment grade pero más sólidas en high yield.
Figura 3. Rentabilidades benchmark de bonos corporativos por segmento — Fuente: Loomis Sayles (Bloomberg, a 15 dic 2025).
El gráfico de rentabilidades benchmark deja ver el menú: desde el Europe IG en el entorno del 3,25% hasta el CEMBI HY (high yield emergente) en torno al 8,0%, pasando por el US IG (4,9%), el Sterling IG y el CEMBI IG (5,2-5,3%), el Pan-Euro HY (5,9%) y el US HY (6,7%). La lectura de la casa es clara: los sectores de mayor rentabilidad son los que están mejor posicionados para entregar los mejores retornos. Hay cupón que cosechar, y eso —en una cartera bien diversificada— es un viento de cola.
Deuda pública, divisas y los riesgos del cuadro
En deuda pública, Loomis Sayles ve cargas elevadas pero manejables, con curvas que probablemente conserven o aumenten su pendiente dado el crecimiento esperado. Cifran el rango del bono estadounidense a 10 años como acotado, salvo que el crecimiento doméstico se acelere de forma significativa; en ese caso, un movimiento hacia el 4,75% sería un riesgo al alza. Y consideran que la deuda local emergente —con Brasil, México y Sudáfrica como ejemplos— ofrece una ventaja de rentabilidad significativa frente a los Treasuries.
Figura 4. Variación interanual del rendimiento del bono soberano a 10 años (puntos básicos) — Fuente: Loomis Sayles (Bloomberg, a 15 dic 2025).
El gráfico de variación de rendimientos a 10 años resume el reparto: EE. UU. es el único que baja (alrededor de -39 puntos básicos), mientras que España (+24), Francia (+37), Alemania (+49) y, sobre todo, Japón (+88) suben. El caso japonés es llamativo —la casa lo describe como un alza "impresionante" que creen cercana a su final— y el europeo refleja que el giro fiscal expansivo de Alemania podría empujar al alza los costes de financiación de la eurozona.
En divisas, la tesis es de dólar a la baja a medida que la Fed vuelva a recortar, y de oportunidad fuera del billete verde: Loomis Sayles defiende mantener exposición no denominada en dólares y recomienda renta fija en divisa local, preferentemente en Latinoamérica. No esperan, eso sí, repetir las ganancias de 2025.
No falta el capítulo de riesgos, y aquí está el dato que conviene grabar: el equipo de Macro Strategies de Loomis Sayles proyecta una probabilidad del 15% de recesión en EE. UU. Lo que la elevaría —y haría caer las valoraciones de los activos de riesgo— serían pérdidas severas de empleo o cifras negativas de nóminas no agrícolas. El otro riesgo es el inverso y más sutil: un cuadro macro mejor de lo esperado podría reavivar la inflación (que sigue algo por encima del objetivo de la Fed) y forzar al banco central a parar o incluso subir. Y, claro, una rebaja de las expectativas sobre las ganancias de productividad de la IA provocaría una corrección. La receta de la casa ante un escenario donde las valoraciones pueden seguir caras un tiempo: permanecer invertido a largo plazo.
El cuadro de mando: dónde se posiciona la casa
El informe se cierra con su mapa de posicionamiento por clase de activo, que vale por mil palabras.
Figura 5. Cuadro de posicionamiento por clase de activo (visión actual vs. anterior) — Fuente: Loomis Sayles.
Las apuestas más visibles: en renta variable, sobreponderan claramente EE. UU. y mercados emergentes, y han subido Desarrollados ex-EE. UU. desde neutral hacia sobreponderar. En crédito, neutral en US Credit pero sobreponderan US Securitized, Europe IG y EM Sovereign. En duración, neutral en EE. UU. y sobreponderan Developed ex-US y EM Local. Y en divisas, infraponderan el dólar y el yen, mientras sobreponderan el euro (movido al alza desde una posición previa más cauta) y las divisas emergentes. Es un cuadro coherente con todo lo anterior: riesgo sí, pero diversificado y fuera del dólar.
Nuestra lectura
El outlook de Loomis Sayles es de los que dan tranquilidad sin dar vértigo. Nos quedamos con tres ideas para la mesa de asesoramiento. Primera: cuando la subida la pagan los beneficios y no los múltiplos, el inversor pisa terreno más firme, pero también debe moderar expectativas —no es 2025—. Segunda: hay cupón real que cosechar en crédito, y la disciplina de calidad (subir donde el ciclo aún expande, cobrar por el riesgo de verdad asumido) sigue siendo el camino sensato. Y tercera: la apuesta por diversificar fuera del dólar —deuda local emergente, divisas no estadounidenses— encaja con un mundo donde el liderazgo de los beneficios deja de ser exclusivamente americano. Como siempre, la clave no es acertar el titular, sino tener una cartera construida para que ningún titular nos coja a contrapié.
Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Este artículo resume y comenta un documento de terceros (Loomis Sayles, Investment Outlook, enero de 2026) con fines divulgativos y no constituye una recomendación de inversión. Las cifras proceden del documento original y han sido leídas directamente de sus gráficos y tablas.
