Cada diciembre, la gestora estadounidense Bitwise publica sus predicciones de criptomercado para el año siguiente, y cada diciembre el ejercicio genera el mismo runrún en el sector. Las de 2026, firmadas por su director de inversiones, Matt Hougan —antes consejero delegado de ETF.com—, y por su responsable de análisis, Ryan Rasmussen, no se apartan del guion: son diez apuestas inequívocamente alcistas. Conviene decirlo desde el principio, porque marca cómo hay que leerlas: Bitwise es un emisor de fondos cotizados de criptoactivos. Su negocio crece si crece la cripto, y el propio informe llega a pronosticar que la firma "lanzará el ETF número uno de 2026 por entradas de dinero". Dicho de otro modo, no es un observador neutral. Pero, leído con esa cautela, el documento es uno de los mejores mapas disponibles de un fenómeno que sí es real y medible: la institucionalización acelerada de un activo que hace un lustro vivía en los márgenes del sistema financiero.

2025: máximos y resaca

El punto de partida es un año de montaña rusa. En 2025, bitcoin, ethereum, solana y XRP marcaron máximos históricos —126.080, 4.946, 293 y 3,65 dólares respectivamente—, empujados por una demanda institucional voraz y una catarata de avances regulatorios. Las stablecoins y la tokenización se volvieron términos de uso corriente, bancos como Morgan Stanley y Merrill Lynch abrieron el acceso a los ETF de cripto, y salieron a bolsa varias compañías del sector valoradas en miles de millones, como Circle, Figure y Gemini. La cara B llegó después: los cuatro grandes se desplomaron desde sus máximos y, a fecha del informe, cerraban el año en negativo, con algunas altcoins cayendo más de un 50%. El miedo a un "año malo" coherente con el ciclo histórico del bitcoin, las ventas de tenedores de largo plazo y hasta el debate sobre la computación cuántica pesaron sobre el sentimiento. Aun así, Bitwise concluye que "los alcistas ganarán en 2026".

La apuesta central: romper el ciclo de cuatro años

La predicción que da título al informe es la más jugosa. El bitcoin se ha movido históricamente en ciclos de cuatro años —tres ejercicios al alza y uno de corrección brusca—, y según ese patrón 2026 tocaría caer. Bitwise no lo ve. Su argumento es que las tres fuerzas que generaban esos ciclos se han debilitado: el halving (la reducción periódica de la emisión) pierde importancia con cada repetición; los tipos de interés, que subieron con fuerza en 2018 y 2022 hundiendo los precios, esta vez van a la baja; y el apalancamiento se ha moderado tras las liquidaciones récord de octubre de 2025. Por encima de todo, la firma apuesta a que la ola de capital institucional que arrancó con los ETF de bitcoin al contado en 2024 se acelerará en 2026, cuando plataformas como Morgan Stanley, Wells Fargo y Merrill Lynch empiecen a asignar de verdad. Será, recuerda, "el primer año en que la mayoría de los inversores institucionales podrán acceder a los ETF de cripto".

Menos volátil que Nvidia

La segunda predicción es la más contraintuitiva, y por eso la más interesante para quien observa el activo desde fuera.

Volatilidad anualizada móvil a un año del bitcoin frente a Nvidia (Volatility: Bitcoin vs. Nvidia): durante todo 2025 el bitcoin (Bitcoin) ha registrado una volatilidad inferior a la de Nvidia, una de las acciones más populares del mercado, prolongando una década de descenso sostenido de la volatilidad del bitcoin. Figura 1. Volatilidad anualizada a un año: bitcoin frente a Nvidia — Fuente: Bitwise Asset Management con datos de Bloomberg, hasta el 5 de diciembre de 2025.

"No puedo invertir en algo tan volátil como el bitcoin" es, dice Hougan, una de las críticas más repetidas. El dato lo desmiente, al menos en términos relativos: durante todo 2025, el bitcoin fue menos volátil que Nvidia, y su volatilidad lleva diez años cayendo de forma sostenida. La explicación que ofrece Bitwise es razonable y va más allá del entusiasmo: la base inversora se ha diversificado gracias a vehículos tradicionales como los ETF, igual que le ocurrió al oro tras el abandono del patrón oro y el lanzamiento de sus fondos cotizados en 2004. No significa que el bitcoin sea poco volátil —lo es, y mucho—, sino que su perfil de riesgo se está normalizando a medida que entra en las carteras de gestores convencionales.

Más oferta comprada que emitida

La tercera apuesta es de pura aritmética de oferta y demanda. Desde que se lanzaron los ETF en enero de 2024, estos vehículos han comprado mucho más bitcoin del que la red ha producido: 710.777 unidades adquiridas frente a 363.047 emitidas, una ratio de 2,0 veces. En ethereum la proporción es de 2,6 veces y en solana de 1,5. Para 2026, Bitwise estima una nueva oferta de unos 166.000 bitcoin (15.300 millones de dólares), 960.000 ether (3.000 millones) y 23 millones de solana (3.200 millones), y cree que los ETF comprarán más que eso de cada uno. No es garantía de subidas —los tenedores actuales siempre pueden vender—, pero describe un desequilibrio estructural entre el dinero que quiere entrar y los activos disponibles.

Las acciones cripto, la otra cara del sector

Más allá de las monedas, el informe subraya el comportamiento de las compañías cotizadas del ecosistema.

Rentabilidad acumulada de las acciones cripto frente a las tecnológicas (Returns: Crypto Equities vs. Tech Equities) desde finales de 2022: el índice Bitwise Crypto Innovators 30 (Crypto Equities) supera el 585%, frente a algo más del 140% del Nasdaq-100 (Tech Equities). Figura 2. Acciones cripto frente a tecnológicas, rentabilidad desde finales de 2022 — Fuente: Bitwise Asset Management con datos de Bloomberg, hasta el 5 de diciembre de 2025.

El índice Bitwise Crypto Innovators 30 —compañías que dan la infraestructura para operar y custodiar criptoactivos— se ha revalorizado un 585% en tres años, frente al 140% del Nasdaq-100. Bitwise espera que la tendencia se acelere con una regulación más clara desde Washington, que ya se traduce en movimientos como el relanzamiento de las ICO por Coinbase o el lanzamiento de la propia cadena de bloques de Circle. Es, otra vez, un dato espectacular que conviene contextualizar: partir de una base muy castigada y muy pequeña facilita los porcentajes llamativos, y la dispersión dentro de ese universo es enorme.

La fontanería: stablecoins, ETF y endowments

Donde el informe resulta más sólido es en la descripción de las cañerías del sistema, que es lo que de verdad delata la institucionalización.

Capitalización de mercado de las stablecoins (Stablecoin Market Capitalization) de 2020 a 2025, desglosada por emisor: Tether (USDT), Circle (USDC) y otros (Others), con el total acercándose a los 300.000 millones de dólares. Figura 3. Capitalización de las stablecoins por emisor — Fuente: Bitwise Asset Management con datos de The Block, hasta el 5 de diciembre de 2025.

Las stablecoins —versiones tokenizadas del dólar, como USDT y USDC— han pasado de 205.000 millones de dólares a comienzos de año a casi 300.000, y Bitwise cree que podrían alcanzar el medio billón a finales de 2026. Son tan grandes que ya importan a la política monetaria: el Banco de Pagos Internacionales advirtió a sus bancos centrales de que "el uso generalizado de stablecoins podría socavar la soberanía monetaria" de los países afectados, sobre todo en emergentes de alta inflación —Bitwise predice, de hecho, que algún país culpará a las stablecoins de la caída de su divisa, citando el desplome del 80% del bolívar venezolano frente al dólar en 2025—. A esto se suma una avalancha regulatoria de producto: tras los estándares genéricos de cotización que la SEC publicó en octubre de 2025, la firma anticipa más de cien nuevos ETF ligados a cripto en Estados Unidos. Y un detalle que es más simbólico que cuantitativo: los endowments de la Ivy League empiezan a entrar. Brown fue el primero con unos cinco millones en ETF de bitcoin, pero el dato relevante es Harvard, que ya destina un 0,77% de su cartera (443 millones). Como recuerda el informe, estas instituciones marcan tendencia: si Harvard asigna a bitcoin, otros se preguntarán por qué no lo hacen ellos.

El factor que lo decide todo: la regulación

Si hay un hilo del que cuelgan casi todas las predicciones, es el regulatorio. Bitwise es transparente al respecto: su optimismo sobre ethereum y solana depende en buena medida de que el Congreso estadounidense apruebe la llamada CLARITY Act, una ley de estructura de mercado que aclararía quién regula la cripto —si la SEC o la CFTC— y dejaría por escrito el reparto de competencias. El paso previo ya se dio en 2025 con la GENIUS Act, centrada en las stablecoins. El problema es que, sin esas distinciones codificadas en ley, la actitud procripto del aparato regulador estadounidense podría revertirse con un simple cambio de mayorías. La propia gestora reconoce que el desenlace en 2026 es "incierto": si la ley sale adelante, anticipa una subida que "derretirá caras"; si fracasa, "vuelta al punto de partida". Esa honestidad sobre la fragilidad del cimiento regulatorio es, paradójicamente, lo más útil del informe para un inversor prudente: recuerda que buena parte de la tesis alcista no descansa en la tecnología, sino en una decisión política que aún no se ha tomado.

Cómo leer estas predicciones

El resto de la lista completa el cuadro: la duplicación de los "vaults" en cadena —fondos descentralizados que Bitwise apoda "ETF 2.0"—, un récord de actividad en el mercado de predicciones Polymarket y más de cien nuevos productos cotizados. Tomadas en conjunto, son apuestas, no certezas, y la propia gestora lo subraya en cada página: nada de esto es asesoramiento de inversión. Para un inversor de largo plazo, el valor del informe no está en acertar el precio del bitcoin en diciembre de 2026 —un ejercicio que nadie domina—, sino en lo que revela sobre la dirección del viaje: un activo que se está integrando, con sus ETF, sus índices y sus reguladores, en la maquinaria financiera tradicional. Esa institucionalización es un hecho verificable y merece atención y estudio. Otra cosa, muy distinta, es deducir de ella una recomendación de cartera: la volatilidad sigue siendo enorme, la dependencia regulatoria es total y el principal animador de la fiesta, no lo olvidemos, vende las entradas.