Hay informes que se leen como un alegato, y el Outlook 2026 de East Capital lo es: una defensa razonada de los mercados que casi todo el mundo dice estar estudiando y casi nadie tiene en cartera. La gestora sueca, especializada desde hace casi tres décadas en emergentes y frontera, cierra un 2025 sobresaliente y sostiene que 2026 puede ser otro buen año. No por inercia, sino por una combinación de macro benigno —tipos a la baja en todo el mundo— y un puñado de historias propias que no dependen del ciclo americano.

Conviene empezar por los números, porque son llamativos. En los once primeros meses de 2025, los emergentes rindieron un 30% en dólares y los frontera un 41%, frente al 18% del S&P 500. La estadística esconde, además, una dispersión brutal entre países.

El año en que la periferia batió al centro

Rentabilidad total en lo que va de 2025 en USD (%). MSCI Frontier Markets (+41%) y MSCI Emerging Markets (+30%) baten con holgura al S&P 500 (+18%); por países destacan Korea (+78%) y Greece (+81%), con South Africa y Poland en +64%, frente a las caídas de Turkey (−5%) y Saudi Arabia (−1%). Figure 1. Total return YTD in USD (%) — Fuente: East Capital / Refinitiv, accessed 01.12.25.

El gráfico es una buena vacuna contra la pereza de hablar de "los emergentes" como si fueran un bloque homogéneo. Grecia (+81%), Corea (+78%), Sudáfrica y Polonia (+64%) protagonizan rallies de manual, mientras Turquía (−5%) y Arabia Saudí (−1%) cierran en negativo. Incluso dentro de la propia clase de activo, los estilos divergen: el growth emergente subió un 31% y la calidad apenas un 13%. Esta heterogeneidad es, paradójicamente, el primer argumento de inversión: cuando los componentes de un índice no se mueven al unísono, hay alfa que capturar y diversificación que aprovechar.

La gran rotación que aún no ha empezado

El telón de fondo es la concentración extrema del mercado estadounidense. East Capital recuerda que EE. UU. ha llegado a representar el 66% de la capitalización bursátil mundial pese a aportar solo el 26% del PIB global. En el otro extremo, los emergentes son apenas el 11% del MSCI ACWI cuando suponen alrededor del 40% del PIB mundial y el 70% del crecimiento real. La asimetría es difícil de justificar salvo por la fuerza del relato de la "excepcionalidad americana", un relato que la gestora considera agotado: valoraciones tensas, concentración en un puñado de valores de IA y un dólar que, con la Fed recortando, no se espera que se fortalezca.

Lo más revelador es que el dinero todavía no se ha movido. Los fondos de bolsa emergente captaron solo 21.500 millones de dólares netos en 2025 y los emergentes pesan un 5,2% de los activos de fondos de renta variable global, frente a su 11% largo en el índice. La mayoría de los inversores, dice East Capital, está "haciendo los deberes" pero sigue infraponderada. Para quien piensa a largo plazo, esa distancia entre peso económico y peso en cartera es precisamente la oportunidad.

Baratas y creciendo a la vez

El núcleo del argumento no es el rendimiento pasado, sino la valoración futura. Y aquí la tabla que acompaña al informe es contundente.

Crecimiento esperado de beneficios (%), P/E y PEG para 2026-2027. MSCI Emerging Markets cotiza a un PEG de 0,9x frente al 1,5x del S&P 500 y el 1,3x del Eurostoxx 50, con un crecimiento de beneficios comparable o superior; las estrategias East Capital Global EM Sustainable (0,6x) y Global Frontier Markets (0,4x) resultan aún más baratas. Figure 2. Key metrics for global indices and East Capital global strategies in 2026 and 2027 — Fuente: East Capital / Refinitiv.

A dos años vista, los emergentes ofrecen un crecimiento de beneficios ligeramente superior —un 14,9% anualizado frente al 14,5% del S&P 500— a un precio mucho menor. El PEG, que relaciona el múltiplo con el crecimiento, queda en 0,9x para los emergentes frente a 1,5x en EE. UU. y 1,3x en Europa. Las propias estrategias de la casa bajan a 0,6x (emergentes) y 0,4x (frontera). En un mercado donde casi todo cotiza caro, pagar menos de un euro por cada punto de crecimiento es una rareza que merece atención. Corea es el caso extremo de la tabla: un 37,9% de crecimiento esperado de beneficios en 2026 a un P/E de poco más de 10x.

El macro ya no juega en contra

Durante años, la objeción a los emergentes se resumía en tres miedos: política volátil, disciplina fiscal débil y divisas que se deprecian y erosionan el retorno en moneda fuerte. East Capital sostiene que los tres se están desactivando. El más fácil de rebatir es el monetario: la mayoría de las divisas emergentes se apreciaron frente al dólar en 2025, y el consenso espera un billete verde más débil conforme la Fed siga recortando. En lo fiscal, con EE. UU. en déficits por encima del 8% del PIB, el déficit agregado emergente previsto en torno al 4,2% no parece tan alarmante; ayuda una deuda del 72% del PIB frente al 110% de los desarrollados. Y en lo político, el ruido en Washington y las divisiones europeas relativizan la prima de riesgo que se exige a la periferia.

China, la historia de IA peor contada

Si hay un consenso que el informe quiere desmontar es el de una China fuera de la carrera de la inteligencia artificial. El lanzamiento de DeepSeek en enero de 2025 demostró lo contrario: modelos competitivos, abiertos y mucho más eficientes en coste. East Capital señala el contraste entre los hiperescaladores estadounidenses, que persiguen la AGI a golpe de talonario, y unas compañías chinas centradas en la aplicación práctica y barata. Alibaba —líder de la nube doméstica, con un LLM global y 800 millones de usuarios— cotiza a 17x beneficios del próximo ejercicio frente a las 29x de Amazon.

El argumento más fino, sin embargo, no es comprar a los protagonistas de la IA, sino a quienes les venden. Todos los procesadores avanzados los fabrica TSMC en Taiwán y dependen de la memoria coreana: SK Hynix suministra cerca del 90% de la memoria de alto ancho de banda de las últimas GPU de Nvidia. Esos "habilitadores" cotizan a múltiplos sensatos —Hynix a 6,6x frente a las 23,6x de Nvidia, TSMC a 18,1x con el foso competitivo más ancho de toda la cadena—. Es la exposición a la IA con red, y llega además en pleno arranque de un ciclo alcista de la memoria: la DRAM para servidores subió un 25% solo en noviembre de 2025. Y más allá de los chips, China lidera, según el Australian Strategic Policy Institute, 57 de 64 tecnologías críticas, frente a solo tres hace dieciséis años. Los ejemplos abundan: Geely, una de las marcas de vehículos eléctricos que más crece, disparó sus ventas un 59% interanual en el tercer trimestre de 2025; CATL controla en torno al 40% del mercado mundial de baterías; y Hesai domina el LiDAR para conducción autónoma, con un 33% del mercado y hasta un 61%-74% del segmento de robotaxis.

Corea, India y la otra periferia

El año ha recordado que el buen gobierno corporativo cotiza. Corea, uno de los mercados más rentables del mundo en 2025, ha empujado reformas que obligan a los consejos a actuar en interés de todos los accionistas y a publicar planes de asignación de capital. China avanza en la misma dirección: más recompras que ampliaciones, e "informes de revalorización" obligatorios para las cotizadas por debajo de su valor en libros. India, en cambio, "se tomó un respiro" en 2025 por geopolítica y valoraciones, pero East Capital vuelve de Chennai y Bombay con un tono sorprendentemente optimista: un acuerdo comercial en ciernes, estímulo al consumo y, en plena fiebre de burbuja de IA, el atractivo paradójico de ser "la jugada definitiva sin IA". El argumento se ilustra bien con Continental Coffee, una participada que la gestora visitó cerca de Chennai: uno de los mayores productores de café instantáneo del mundo en un país donde se consumen 30 tazas anuales por persona frente a las 200 de media global. Latinoamérica comparte ese perfil no tecnológico y barato, con tipos reales del 10% en Brasil y unas elecciones en octubre de 2026 como posible punto de inflexión; Smartfit, la mayor cadena de gimnasios de la región, crece al 30% anual y cotiza a 16x beneficios solo por el lastre de unos tipos elevados. Y en Europa del Este, el dividendo de la paz en Ucrania alimenta a una Polonia que crecería un 3,5%-4% y a una Grecia camino de dejar de ser emergente.

La cara B del mercado

Queda la categoría más ignorada de todas: los frontera. La estrategia de East Capital acumula un 79% en dólares a cinco años, casi a la par del 82% de los desarrollados, pero con una volatilidad mucho menor —en torno al 11% frente al 13%-14%—. La explicación es la baja correlación: lo que pase con Nvidia un día cualquiera no mueve la bolsa de Nigeria o Rumanía. Pese a la fuerte revalorización, las valoraciones han seguido bajando, hasta ese PEG de 0,4x.

La conclusión de la gestora es honesta también con los riesgos: estamos en un entorno clásico de fin de ciclo, estirado por el auge de la IA, con valoraciones tensas y mucha participación minorista. El mayor peligro para la periferia sería, paradójicamente, que la economía estadounidense reacelerase y resucitara la "excepcionalidad americana", retirando de la mesa los recortes de la Fed. Aun así, el mensaje es claro y difícil de rebatir desde la lógica de cartera: con EE. UU. al 66% de la capitalización mundial, exponerse a emergentes y frontera no es una apuesta direccional contra la IA, sino una forma de no jugárselo todo a una sola carta. Para un inversor que construye carteras pensando en la próxima década, esa diversidad —un tercio de IA asiática, un tercio de tecnología china y un tercio de crecimiento idiosincrásico— es, probablemente, el argumento más sólido del informe.